Javier de Abajo Fotografo.
Comencé a fotografiar con una réflex en 2018, aunque la fotografía llevaba tiempo acompañándome. Mi llegada a la cámara nació de una necesidad concreta: poder fotografiar las estrellas y para ello, la larga exposición del móvil ya no era suficiente. Desde entonces, lo que empezó como una afición se ha convertido en una forma de vivir cada salida.
Cuando cojo la cámara no busco únicamente una fotografía; busco ese momento de libertad mental que aparece cuando todo lo demás desaparece y solo importa lo que te rodea.
Hay fotografías que requieren meses de planificación y otras que nacen de la improvisación y aun así tengo mapas llenos de lugares pendientes, pero también, sé dejar que el camino cambie el plan. Prefiero conocer el entorno, entender la luz, esperar y repetir una toma antes que construir la imagen después ya que, para mí, la fotografía sucede en la cámara; el revelado forma parte del proceso, pero no lo sustituye.
La noche fue mi puerta de entrada a todo esto y me enseñó a observar antes de disparar: conocer el equipo, los tiempos, el cielo y el lugar. Esa forma de trabajar terminó trasladándose a todo lo demás. No creo que una salida pueda salir mal. A veces vuelves con la imagen que buscabas y otras con algo completamente distinto, pero siempre vuelves con una historia.
Porque una foto no es más que la historia que tiene detrás.
Y, al final, eso es lo que busco: que cada persona pueda ver la fotografía de una manera diferente, pero que, sobre todo, le guste lo que está haciendo con ella.